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Hablemos de estilo

Seguramente os haya pasado. Camináis por la calle, os cruzáis con alguien y tenéis que dar la vuelta para volver a mirar. No suele ocurrir muy a menudo, pero sucede. Quizás sea por su estilismo, quizás tenga mucho rollo -que en mi jerga viene a significar lo mismo-, o simplemente, esa persona vaya comiéndose el mundo. Señores, esto es estilo.

Cuando hablo de estilo no sólo me refiero a la indumentaria, obviamente. Estilo es actitud, es el savoir faire que aman los franceses, es el duende que se dice en Andalucía. Un noseque que provoca, que embriaga y que nos hace callar a todos. Con esto, indudablemente, se nace. Es un don de la naturaleza y existen personas que no saben que lo tienen, o peor aun, no saben cómo aprovecharlo.


Podemos vestir con las mejores marcas. Podemos enjoyarnos para salir a comprar el pan. Podemos presumir de tener un currículo intachable. Pero si nuestra actitud indica lo contrario, todo nuestro esfuerzo se va al garete.

En términos de moda, es lo que yo llamo ‘vestir la prenda’. Como las casas -ya hablaremos en otro momento del error de no ‘escuchar a nuestro hogar-, hay que saber cómo vestir, tenemos que pararnos a oír lo que nos pide la prenda. Nos puede encantar los pantalones súper skinny, pero si tenemos un culo enorme, debemos ser razonables y saber que no nos queda bien. Nos gusta, pero no nos queda bien. Aceptemos nuestras posibilidades y busquemos otra opción. O lo que es lo mismo, evitar el ‘selleva, melopongo’. Señoras con grandes pechos, eviten las camisetas-vestidos con corte imperio, porque eso debe quedar debajo del pecho, no encima. Chicas que enseñáis carne por doquier, grabad esto a fuego: enseñar es demostrar el hambre que se tiene. Y podría llevarme todo el día poniendo ejemplos, pero todos sabéis a lo que me refiero.

Las prendas hay que vestirlas, tienen que hablar de nosotros, porque no olvidemos que la moda está para usarla. Deberíamos mostrar nuestra personalidad en nuestra forma de vestir. Debemos vender moda, aunque no nos dediquemos a esto, porque es nuestra carta de presentación y es nuestra primera imagen. Da igual si eres grunge, gothik, heavy o Paris Hilton. Sé fiel a tu estilo, porque eso te define. Kurt Cobain tenía mucho estilo, vendía con solo girar la cabeza, y no era un comprador compulsivo de Chanel, precisamente. Esto es estilo en la indumentaria.

En términos de actitud, estilo es cómo moverte, cómo hablar, cómo escribir. Lamentablemente, estamos en la era digital. Entendedme, no quiero ser contradictorio, digo lamentablemente porque la parte negativa es la impersonalidad de los documentos, de las notas de prensa, de los emails, que se ocultan tras una pantalla que enmascara una fuerte personalidad y, lo siento señores, pero huele a chamusquina desde kilómetros.

Hablemos claro, me estoy refiriendo a supuestos ‘profesionales’ que venden actitud, currículo, experiencia, savoir faire. Y luego entregan mala actitud, malas palabras, insultos y demás porquerías envueltos en un hermoso paquete de dudosa educación. Esto no es estilo, y hace caer estrepitosamente su propuesta. Deberíamos ser conscientes de con quién hablamos, a quién nos dirigimos. Y obviamente, ser conscientes de nuestra trayectoria. Si tenemos que indicar en una nota de prensa -que enviamos a la competencia- el tiempo que llevamos haciendo esto, chico, vas muy mal. Esto se repite todos los días, y es un gran error.

El estilo puede pulirse cual joya en bruto, con profesionales del campo, que te enseñan protocolo, educación y estilismo. Lo único que no te enseñan es actitud. Esto tendríamos que llevarlo de fábrica, o al menos, tener aptitud de tener actitud. A pesar de todo, soy de los que afirmo que todas las personas tienen estilo. Considero que va un paso más allá de estar o no a la moda. Vuelvo a decir que es actitud, la forma de comunicarse con tu entorno, saber hablar o estar. Todos podemos convertirnos en un modelo a seguir, sea cual sea nuestro grooming -concepto que engloba nuestro estilo-, donde la calle, las reuniones de trabajo o sociales sean nuestra ”pasarela” y el mejor ámbito donde podemos lucir todo nuestro conocimiento. Seamos conscientes de nuestras capacidades, aprendamos de nuestro entorno, seamos fieles a nuestro yo interno, y hagámoslo con estilo. En definitiva, todo depende del cristal donde se mira.

Sed Felices

AntonioFdez – TheEditor
Creado a las 9:29 el Lunes 18 junio 2012